La realidad del teatro y la vida

La realidad del teatro y la vida

El sentir de tu ser, desveló en mi piel la sabiduría de nuestra cama.

Sabemos que algo es real en el teatro, como en la vida, cuando las decisiones que toman los personajes tienen un precio muy alto. Si presumes de haber elegido un pastel de chocolate, por muy bueno que esté, por encima de uno de crema, sólo te convertirá en la estupidez personificada. Decidir entre donar un riñón o dejar morir a un familiar, por el contrario, acumulará silencio de admiración y expectación a tu alrededor.

 

No tomes ninguna decisión a la ligera, tampoco dejes que tus personajes lo hagan, pero no vivas en una ansiedad constante. Entre el fluir por el río de la indiferencia y el sin vivir de tomar decisiones importantes, existe un término medio.

 

 

Lo más común en el teatro es que, los personajes, después del primer acto de presentación, se encuentren de frente con un conflicto. En nuestra vida, cada día nos encontramos con un baúl lleno de “conflictos” (decisiones) y aún así no podemos hacer otra cosa que abrirlo. Quizá pienses que dejar el baúl cerrado te ayudará a tener una vida más feliz; olvídalo. Si no lo abres querrá decir que tu personaje no llegará vivo al siguiente acto. Puedes creerme cuando te digo que al dramaturgo de tu vida no le interesan los personajes «lapa»(1). Así que despierta o pronto te habrás convertido en el recuerdo que otros personajes mencionarán mientras toman una copa de vino.

 

No tengas miedo de tomar decisiones, querrá decir que sigues con vida.

 

¡Disfrútala!

 

(1) Personajes que viven pegados a otros, tomando las decisiones ajenas como propias,  y no aportan nada a la trama.

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