¿Eres de drama o de comedia?

¿Eres de drama o de comedia?

Esculpo el presente con un cincel del futuro y me miento creyendo que en el regazo de mi recuerdo ya no acomodo tu cuerpo desnudo.

Todo lo que escribo, teatro, cuentos, poesía… es un drama. Sí, me va el drama aunque todo lo que hago siempre provoca una carcajada o por lo menos una sonrisa cómplice. Eso es porque en el fondo de mi ser, entiendo la vida como una comedia llena de agridulces momentos o como un drama con una imprescindible esencia olorosa de comedia. Lo cierto es que, como la gran mayoría de personas, necesito el equilibrio.

En la vida hay momentos dramáticos que superan cualquier ficción. Al mismo tiempo, qué sería de la vida sin el absurdo irrisorio de nuestras acciones. Quién no ha provocado la risa fácil a los amigos y/o familiares con sus decisiones. Si te hiciera una lista de lo mío… no parabas de reír

Lo importante de todo esto es que nada te supere en demasía y lleve la balanza tanto hacia un lado que no puedas volver a equilibrarla.

La solución, no definitoria pero si te sirve tuya es, consiste en reírse de uno mismo, no tomarse en serio, gozar de las payasadas propias como si fueran la sal de la vida, la tostada mañanera de cada día, un chute de adrenalina en vena, la razón de tu existencia, el alimento necesario, un pedacito de cielo en la tierra, tu única manera de vivir… ríete contigo y nadie podrá dramatizar tu vida. Y si no encuentras motivos para reír es que no estás siendo consciente de tu existencia. Como me han dicho esta mañana… baila sin música aunque tengas una pierna de madera, siempre puedes marcar el ritmo con ella.

Por favor, ante todo y por encima del mundo, deja de lado el drama ajeno. Nada nos gusta más que dramatizar en forma de queja, incluso debajo del agua y con la boca abierta. La vida ya nos regala sus problemillas sin necesidad de ayuda. Las personas que viven en un drama y queja constante no aportan más que destrucción y decadencia a este mundo. Son libres de vivir su vida como quieran pero no tienen derecho a intentar arrastrarnos al lado oscuro como si la estrella de la muerte fuera el único lugar donde vivir.

Una simple taza de té, una conversación, una mirada, dos sonrisas… y le regalas más energía positiva al mundo que una central nuclear.

No lo dudes, puedes vivir cómo y dónde quieras. Tienes la fuerza y la luz necesaria para iluminar tu vida, no te quedes a la sombra de las personas dramáticas, quejicas, tristes, aburridas, oscuras y con menos ganas de vivir que un zombie suicida.

Tu sonrisa tiene mucho más valor y fuerza que cualquier drama propio o ajeno.

¡Qué les den!

¡Sonríe!

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