¿Cuántos errores cometes al día?

No te asustes, en realidad los errores no existen (ya hablaremos de eso en otra entrada). Me estoy refiriendo a las decisiones que tomas y que, en función al resultado, etiquetas de forma subjetiva y arbitraria.

 

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Nos despertamos en la cama a primera hora de la mañana (algunos con suerte más tarde) y ya empezamos a decidir. La primero y más importante es contestar a la pregunta; ¿me quedo un poco más, sólo cinco minutitos, o me levanto? Nuestra respuesta puede aumentar las estadísticas de absentismo laboral. Bromas aparte, nos pasamos la mayor parte del tiempo contestando preguntas (internas y externas), eligiendo sobre múltiples opciones y tomando decisiones sin ser, la mayoría de las veces, conscientes de ello. Nos gusta creer que somos nosotros los responsables pero no es así, vamos en automático. También creemos que hay grados de importancia y que no es lo mismo tomar la decisión de casarte con tu pareja o romper, que el vino para la cena.

 

¿Blanco o tinto cariño?

No lo sé, ahora estoy decidiendo si nos casamos o rompemos.

 

En el fondo no dejan de ser la misma decisión que, como dirían los informáticos, está basada en números binarios, 1 o 0. Pero nosotros no somos máquinas, dirás, ¡tenemos emociones! (según tus experiencias pasadas y creencias actuales lo dirás gritando o no, piensa en ello y en cómo te sientes ahora). Es cierto, somos humanos con emociones, tienes razón pero entonces… ¿Por qué la mayoría de las veces no las usamos para tomar decisiones? ¿Por qué nos dejamos gobernar por el intelecto (que muchas veces está poseído por un ego engreído y desvengozado)? ¿Por qué no hacemos caso a nuestro sentir, a nuestra intuición, pálpito o sensación (llámalo como quieras)? Incluso me iría más allá…

 

Sentirse-bien

 

¡¿Dejar de pensar?! Colega, te has pasado tres pueblos y dos gasolineras. ¿Estamos locos?

 

Claro que no. Me refiero al momento de tomar decisiones, está claro que debemos analizarlas pero no sólo de forma mental. No sólo hay que hacer números porque estos se pueden manipular. Lo que sientes en tu corazón es más real y efectivo que cualquier calculadora. Qué te parece si antes de tomar cualquier decisión te haces varias preguntas y te dejas llevar por el ronroneo de tu corazón.

¿Cómo me siento?

¿Cómo me quiero sentir?

¿Cómo se sienten ahora los que me rodean?

¿Cómo se sentirán?

¿Lo que siento está en consonancia con mis valores?

¿Lo que quiero sentir estará en consonancia con mis valores?

¿Mi decisión está basada en el amor o en el miedo?

Para los que piensan que decidir con el corazón, incluso los detalles más insignificantes, no es importante… “Las vidas posibles de Mr. Nobody”.

 

 

Gracias.

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