3 pautas de conducta para ser feliz

Después de los días festivos (que para algunos ya quedan muy lejos), ¿qué se puede contar? Pues eso, ¿qué se puede contar? No es una pregunta retórica, podéis contestarla cuando queráis a través del mail o dejando comentarios. Contad, contad qué os hizo feliz o qué aprendisteis que consideráis necesario o incluso imprescindible para llevar una vida tranquila, una preciosa sonrisa y el espíritu cargado de ilusión. Todo comentario será bien recibido y seguro que nos beneficia a todos.

 

En realidad, pensarás, soy yo el que debería escribir algo con un poco de sentido. Es cierto. Tenéis que disculparme pero sigo con la resaca vacacional. De todas formas ahora mismo me pongo la ropa de trabajo e intentaré escribir un post que nos aporte algo bueno. Espero conseguirlo. Vamos allá…

 

En el taller que impartí la primera semana de abril se habló de una de las claves de la felicidad (una de las que expongo más abajo). Con esta propuesta siempre surgen risitas y comentarios simpáticos. Una vez explicado todo con pelos y señales, la mayoría de las personas borran su sonrisa de la cara y ponen una mueca seria de conformidad al percatarse de que en su vida diaria no cumplen esa sencilla pauta de conducta.

 

Si sabes lo que tienes que hacer

y no lo haces entonces estás peor que antes.

Confucio

Tampoco dramaticemos. En breve serás consciente y tendrás la oportunidad de cambiar los tres pequeños hábitos que te expongo a continuación, ¿verdad?

 

1.- Dúchate solo/a.

Sí, sé lo que estás pensando. Algunos dirán; con lo divertido que es compartir la ducha. Otros por el contrario; ojalá pudiera compartirla. Y espero que los menos; yo no me ducho, para qué.

 

Foto: Pixabay

En nuestras duchas hay demasiada gente, en ocasiones incluso coches, hipotecas, libros… Todo el mundo aprovecha ese momento, que debería ser de total relax, para meter a su jefe, a sus problemas financieros, la lista de la compra, la ITV del coche, la última discusión con su madre, los brackets del niño, la reunión de la tarde, el precio del petróleo, etc.

 

Aprovecha ese momento para relajarte. ¿Te imaginas la sensación del agua cayendo tranquilamente por tu cabeza vacía de ideas y pensamientos caóticos? Utiliza esos minutos de ducha calentita para meditar. Sólo disfruta de tu ducha, no hagas nada más. Sé consciente en todo momento de lo que estás haciendo y ese momento será único. Además, cargarás las pilas para el largo día que te espera. Créeme, si haces meditación sabes de lo que te estoy hablando y lo beneficioso que es. En caso de que no hagas meditación, por el motivo que sea, aprovecha la ducha, es un momento espectacular para olvidarte del mundo y meditar.

 

2.- Celebra tus errores

Sí, me equivoqué. Por eso estoy tan contento, ahora sé lo que no se debe hacer. Ya conoces la historia de Edison. Cuando llevaba más de cuatrocientos errores intentando inventar la bombilla, le preguntaron por qué no paraba y él contestó; ¿ahora que conozco cuatrocientas maneras de no hacer una bombilla? En la sociedad actual penalizamos los errores de una manera exagerada. Equivocarse es el resultado de una acción. Es mucho peor no acometer ninguna y vivir en un estado catatónico de hiperprotección.

 

You-Are-Perfect-Quote

 

Desde pequeños nos han machacado, sobre todo en el colegio, con todo lo que nos sale mal. Cuando en realidad hacemos mil cosa bien a lo largo del día. De esas no habla nadie ni siquiera nosotros mismos que, por nuestra educación, preferimos flagelarnos sin medida con la culpa. Muchas veces cargamos durante años con una que no nos corresponde. Lo triste es que en el fondo somos un poco masoquistas emocionales.

 

Sustituye, de tu vocabulario, la palabra error por resultado. Tu vida cambiará de una manera asombrosa. Y celebra todo resultado, sea el que sea, tanto si es el que soñabas como si no lo es, toma conciencia de que has aprendido algo importante, de todo se aprende.

 

3.- Elimina de tu vida lo que sobra

¿Cuántos metros cúbicos mide tu armario? Conozco a personas que tienen más ropa de la que pondrán usar en su vida. Alguna prenda aún lleva la etiqueta y eso que duerme en su armario desde hace años. Una vez al año, como mínimo, haz limpieza y elimina lo que no uses, puedes tirarlo aunque si está en buen estado lo mejor es donarlo o si prefieres; véndelo. Lo importante es que hagas limpieza de tu pasado. Pero no sólo sobra en nuestra vida ropa, utensilios u objetos innecesarios, peor que todo eso son las malas compañías. Sí, esa persona en la que has pensado ahora mismo. Esa que ha surgido de manera espontánea en tu mente. Esa… sobra de tu vida.

 

Quizá no podamos eliminar a todas. Si es tu jefe y necesitas el trabajo para vivir es complicado. Pero piensa que siempre tenemos la libertad de buscar otro (sí, tranquilidad, no hace falta gritar, ya sé cómo está el tema laboral), hablar con él para llegar a tener una relación amigable o cambiar tu manera de pensar. Y lo aplicable al jefe es aplicable a los demás. Ese amigo o amiga que sólo te quiere para quejarse, que da la sensación, según sus palabras, de que el universo concentra todas las desgracias en el metro cuadro en el que él o ella viven, pobres. ¡Fuera de tu vida! Y si no quieres hacerlo porque eres buena persona y te da pena, piensa en tu salud, física y mental, y queda lo menos posible, por lo menos hasta que él o ella cambien.

 

Los vampiros energéticos existen. ¿No me crees? ¿Recuerdas la última vez que tuviste una charla con una amigo, amiga, familiar… y te fuiste para casa agotado o agotada y no sabías por qué? Puedes llamar a esa persona y decirle que te devuelva las ganas de vivir que te robó, las tiene ella, no lo dudes. Hay personas que viven a través de otras. Necesitan la energía y las ganas de vivir de otros para poder sentirse bien. Seguro que conoces a alguien al que llamas por teléfono para comentarle algo y nada más descolgar no te deja hablar, te cuenta su historia, su problema, se despide y cuelga. Y tú te quedas con una pregunta rondando en tu cabeza, ¿qué ha pasado aquí?

 

Foto: Pixabay

Ahora, no tienes excusas, ya puedes seguir estas tres sencillas pautas de conducta. Tampoco te vayas al extremo, recuerda lo que dicen los budistas sobre seguir el camino del medio. Lo importante es ser conscientes de lo que hacemos y de lo que queremos alcanzar. Que al final, no es más que ser felices.

 

Si estas pautas de conducta te han ayudado y quieres colaborar a transmitir felicidad, no lo dudes, ¡comparte!

Envíalo por mail y cuélgalo en Facebook, Twitter, etc.

Nos leemos en breve.

Mil abrazos.

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